Este artículo presenta un análisis exhaustivo, claro y bien estructurado de la producción y las exportaciones de aceite crudo de girasol procedente de Tanzania, Sudáfrica y Argentina, tres países con perfiles complementarios dentro del mercado mundial de aceites comestibles. A lo largo del texto se pone de relieve el creciente protagonismo del aceite de girasol, apreciado por su sabor neutro, su alto contenido en vitamina E y su perfil lipídico equilibrado, en un contexto en el que los compradores internacionales buscan alternativas más estables y fiables frente a la elevada volatilidad de precios de otras grasas vegetales.
Argentina se ha consolidado, en apenas unos años, como una superpotencia agroalimentaria capaz de reconfigurar los equilibrios globales del abastecimiento. Con cerca de 75 000 millones de dólares en exportaciones agroalimentarias anuales y cosechas récord en 2024/25 — 50,9 millones de toneladas de soja, 57 millones de toneladas de maíz y 15,4 millones de toneladas de trigo — el país combina una notable capacidad de escala con calidad premium. A esos volúmenes se suman productos diferenciadores: carne vacuna libre de hormonas y criada a pasto, trigo de alto contenido proteico, miel que cumple con estrictas normas internacionales y limones de elevado rendimiento en jugo, que representan el 25 % de las exportaciones mundiales.