La producción de aceite de palma crudo en África y América del Sur atraviesa una etapa de profunda transformación. Aunque los volúmenes aún se sitúan por debajo de los grandes productores asiáticos, ambas regiones muestran un crecimiento constante impulsado por el aumento de la demanda interna, la puesta en marcha de nuevos programas gubernamentales y la entrada de inversiones privadas de gran escala. Países como Nigeria, Ghana, Costa de Marfil, Camerún, Colombia, Brasil y Perú avanzan de manera sostenida hacia una posición más competitiva, respaldados por una mayor capacidad de transformación industrial y la expansión progresiva de las áreas cultivadas.
El sector agrícola nigeriano es un pilar de la economía nacional: emplea a casi la mitad de la población activa y aporta alrededor del 24 % del PIB, pero está lastrado por una baja productividad, cadenas de valor frágiles y pérdidas poscosecha significativas. Los pequeños productores suministran la mayor parte de los alimentos, sin embargo los rendimientos de numerosas cosechas de subsistencia se sitúan muy por debajo de los estándares internacionales. Como consecuencia, Nigeria importa grandes cantidades de trigo, alimentos procesados e ingredientes, mientras que una parte importante de la producción nacional pierde valor antes de llegar al consumidor.