Los pequeños productores agrícolas de los países en desarrollo cultivan una proporción fundamental de los principales cereales —como el maíz, el arroz, el mijo y el sorgo— y, sin embargo, la mayoría continúa débilmente integrada en cadenas de valor estructuradas. Limitaciones persistentes, como el acceso insuficiente a servicios de extensión agrícola, la fragilidad de las organizaciones cooperativas, la falta de infraestructuras adecuadas para el secado y el almacenamiento, así como una fuerte dependencia de compradores informales, mantienen bajos los precios en origen y generan una elevada volatilidad de los ingresos. Este artículo examina de manera exhaustiva estos desafíos, incluyendo la inestabilidad de los precios, el escaso poder de negociación de los agricultores, la ausencia de sistemas estandarizados de clasificación y calidad, las restricciones logísticas y el acceso limitado a insumos y financiamiento asequibles. Asimismo, pone de relieve cómo la variabilidad climática, la degradación de los suelos y las pérdidas poscosecha siguen erosionando la competitividad del sector agrícola a pequeña escala.
De cara a 2026, estamos preparando nuevas evoluciones destinadas a reforzar aún más el alcance, la relevancia y la utilidad de la red. Nuestras comunicaciones se ampliarán con la incorporación del japonés y el turco, elevando a catorce el número total de idiomas disponibles y permitiendo que nuestros contenidos lleguen a un público profesional aún más amplio. Paralelamente, lanzaremos GlobalGrowers, aplicaciones gratuitas para web y Android que integrarán herramientas digitales y de inteligencia artificial. Estas soluciones han sido concebidas para permitir a los pequeños agricultores y productores agrupar sus ofertas con las de otros actores de su misma región o país, mejorando su visibilidad, facilitando el acceso a los mercados y fortaleciendo su poder colectivo.