La agricultura sigue siendo el pilar económico de millones de personas en los países en desarrollo, aunque los pequeños productores deben hacer frente a desafíos como el acceso restringido a la tecnología, la inestabilidad climática y la marginación de los circuitos de mercado. Frente a estos retos, alianzas innovadoras que unen a gobiernos, instituciones de investigación, organizaciones no gubernamentales y el sector privado están provocando una auténtica revolución. Con ejemplos concretos del Sudeste Asiático, África y otras regiones, este artículo presenta modelos operativos que combinan investigación de vanguardia y colaboración estrecha para mejorar la productividad, la sostenibilidad y la equidad. En un contexto marcado por crisis climáticas y crecimiento demográfico, la adopción de estas alianzas se revela no solo como ventajosa, sino absolutamente imprescindible.
Camboya ocupa actualmente el décimo lugar entre los mayores productores de arroz del mundo, tanto para consumo local como para exportación, según la Federación de Arroz de Camboya. En 2022, el país exportó aproximadamente 630,000 toneladas de arroz blanco, generando ingresos superiores a 400 millones de dólares. Este éxito notable es el resultado de políticas estratégicas y deliberadas bajo la visión del ex primer ministro Samdech Hun Sen, quien hizo del desarrollo agrícola un pilar del crecimiento nacional. Para los países africanos que enfrentan inseguridad alimentaria y una alta dependencia de las importaciones de arroz, que ascienden a más de 5 mil millones de dólares anuales en el África subsahariana, el éxito de Camboya ofrece una hoja de ruta valiosa.